Pocos sabores son tan elegantes, delicados y románticos como la vainilla. Y probablemente lo sea por la leyenda que le da origen. La vainilla es un producto originario de Centroamérica y los aztecas la utilizaban para embellecer el xocoat, una bebida a base de cacao destinada a nobles y guerreros. La vainilla proviene de una vaina comestible del género de las orquídeas pero miren qué hermosa leyenda envuelve a este fruto…

Según los antiguos habitantes de Papantla[i], una ciudad perteneciente al estado de Veracruz, México, la hermosísima hija del Rey Teniztli habría sido conquistada por un joven que al verla quedo deslumbrado con su belleza. Al escapar juntos, un monstruo les cerró el paso y al intentar tomar un nuevo camino, se toparon con unos sacerdotes. Éstos, sabiendo que ambos jóvenes estaban cometiendo un sacrilegio, tomaron a la pareja y sin pedir explicaciones les cortaron la cabeza, extrajeron sus corazones que lanzaron al fondo de un barranco. Poco tiempo después, la vegetación del lugar se secó y luego de mucho tiempo sólo creció un árbol lleno de hojas. A su lado, se desarrolló una orquídea que fue enredándose al árbol, como abrazándolo delicadamente. Cuando los dos alcanzaron su altura definitiva, las flores amarillas de la orquídea se transformaron en vainas de vainilla que despedían un aroma exquisito. Los sacerdotes dijeron que los corazones de estos jóvenes eran los responsables de semejante prodigio y declararon que por eso mismo, la planta era sagrada. La llamaron xanath o flor recóndita. Era la vainilla.

Esta planta de origen tropical crece en el Brasil, Guyana, Antillas, Tahití y en lugares de África, como Madagascar. De hecho, fueron los conquistadores europeos quienes la descubrieron en Veracruz, bautizándola como vainilla porque se parece a la vaina de una espada pero mucho más pequeña. También puede encontrarse en l´Île de la Réunion, uno de los Departamentos de ultra mar de Francia, donde la especie más reconocida es la Vanille Bourbon, en honor al antiguo nombre de la isla por la dinastía de esa familia.

Si bien existen muchas variedades, la mejor es la negra, liviana y aceitosa, cuyo aroma se desliza en platos dulces y salados, bebidas y aceites. Suele utilizarse mucho en medicina ya que sus cuantiosas propiedades aportan beneficios para la salud: disminuye el stress, mejora la memoria y la concentración. Además, la vainilla suele facilitar la digestión, regular el apetito y puede reemplazar el azúcar ya que es un endulzante natural. Otro beneficio, que suele hacer de este fruto uno de los favoritos de todos, es que retarda en envejecimiento celular, siendo un elixir de juventud!

Gracias a todas estas propiedades, la vainilla suele ser la mimada de muchos chefs y por tal motivo la encontramos presente en infinidad de preparaciones. Si bien el costo suele ser alto, ya que cosecharla es dificultoso, vale la pena invertir en unas pocas vainas y preparar delicias caseras como las que te presentamos a continuación!

Paula Ruiz

[i] La vainilla de Papantla cuenta con Denominación de origen. La Declaratoria fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 24 de febrero de 2009. https://www.gob.mx/se/articulos/sabias-que-la-vainilla-de-papantla-tiene-denominacion-de-origen

 

Cómo hacer azúcar vainillada

Ponemos azúcar en un recipiente con cierre hermético para que la fragancia no se evapore y la vainilla se impregne al azúcar. Cortamos las vainas en tres y las añadimos al azúcar. Cerramos el recipiente, lo agitamos ligeramente y dejamos reposar el preparado durante una semana como mínimo. Luego de ese tiempo, podemos utilizarla para endulzar bebidas o en diferentes preparaciones. Mientras dure se recomienda agitar de vez en cuando el recipiente.

Crêpes livianos con azúcar vainillada

Ingredientes para 4 personas (de 12 a 14 crêpes)

360 grs de harina
50 grs de azúcar
75 cl de leche
3 huevos
10 grs de sal gruesa
10 grs de manteca fundida
10 grs de azúcar vainillada

Tamizar la harina y mezclarla con el azúcar, el azúcar vainillada y la sal en un bol. Formar una corona y colocar los huevos. Revolver suavemente mezclando poco a poco.

Unir la manteca fundida con la leche y verter esta mezcla progresivamente en el bol mezclando todo de manera enérgica para evitar que se formen grumos.

Una vez que la preparación está lisa, dejarla reposar en la heladera durante 1 hora. Si la masa se pone espesa, se le puede agregar un poquito de agua a temperatura ambiente. Poner al fuego una crepera o sartén y agregarle un hilo muy fino de aceite. Con un cucharón, colocar un poco de preparación y cocinar hasta que los bordes tomen color. Para despegarla de la sartén, utilizar una espátula y cuando se despegue bien darla vuelta para cocinar del otro lado, aproximadamente 1 minuto. Servir tibios y degustarlos untados con dulce de leche o una bocha de helado de pistacho. Espolvorearle por encima azúcar vainillada! Miam miam!

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