El azar hace bien las cosas. Esta expresión es más verdadera que nunca en el contexto de la gastronomía francesa. Varias recetas fueron descubiertas por accidente y no dejan de ser ricas por eso! Son historias de amor, de olvido, de destino quizás. Resulta que ahora podemos disfrutarlas y por eso te contamos su historia en esta nota.

El roquefort: El queso roquefort fue mencionado por primera vez en un documento del año 1070! Es el resultado de una historia romántica. Mientras un pastor estaba seduciendo a una pastora, olvidó su pan y su cuajada de oveja en una cueva. Volvió algunos meses después y vio el desarrollo de un moho azul. Así nació el roquefort…

 

La tarte Tatin: Al final del siglo XIX, dos hermanas, Caroline y Stéphanie Tatin, tenían un hotel restaurante. Un día, la benjamina olvidó la masa de su tarta con manzanas, por lo que la agregó después de la cocción creando así una tarta invertida. La tarta se popularizó con el nombre de “tarta de las señoritas Tatin”.

 

El dulce de leche: Fue creada por el siglo XIX durante una guerra napoleónica. El chef del ejército napoleónico dejó demasiado tiempo sobre el fuego la leche endulzada que cada militar recibía por su ración. La pregunta es si el dulce de leche es francés o argentino…

 

El jamón de Bayonne: Durante una cacería en el siglo XIV, Gaston Phébus, conde y héroe de Bearne, hirió un jabalí, que fue encontrado solo meses después, yacente perfectamente conservado en una fuente salada de Salies-de-Béarn.

 

 

El vino Sauternes: En 1847, en Yquem, el marqués de Lur-Saluces, dueño del castillo d’Yquem, prohibió vendimiar cuando no estaba allá. Su prolongada estadía en Rusia para cazar permitió el desarrollo de una podredumbre noble originando un vino dulce en la zona de Burdeos.

 

El kouign-amann: en 1860 en Douarnenez, Bretaña, el panadero Yves-René Scordia para reabastecer rápidamente su tienda cuando había mucha gente, improvisó un postre con los ingredientes que tenía a mano: masa para hacer el pan, manteca y azúcar. Usando la técnica del hojaldrado, obtuvo un postre caramelizado y esponjoso de manteca. En bretón, kouign-amann significa postre o brioche con manteca!