La 40 en Argentina, la 66 en los Estados Unidos, la Nacional 621 en España… Todos, de una u otra forma, conocemos esos caminos trazados por el hombre que no sólo nos permiten llegar a un destino en particular sino que además nos regalan maravillosos paisajes y paradas que bien vale la pena visitar. Francia también tiene su ruta emblemática y es la A7 (Autoroute 7) ex Nacional 7 (N7). Llamada también la “route Bleue” (Ruta azul) o la “Route des vacances”, ya que unía Paris con Menton, esta ruta era la más larga de las nacionales con 966 km de recorrido. Resulta ser que antiguamente la capital Gala, Lugdunum, se encontraba en la actual ciudad de Lyon, siendo el punto de partida de todas las vías establecidas por los emperadores romanos de aquella época, nos remontamos al siglo XX a.C. De esta red, que quedará en la historia bajo el nombre de “Estrella de Agrippa”, partían rutas hacia Lutèce (hoy Paris), Roma y el Mediterráneo.

Bajo el reinado de Louis XV, se trazaron caminos reales donde el tramo Paris-Marseille se vuelve central permitiendo el intercambio vía terrestre y no fluvial aunque el recorrido será interminable. En la época de los carruajes, el trayecto Paris-Lyon demoraba 1 mes! Con la llegada del automóvil, los franceses a bordo de su Citroën Traction o la legendaria Renault 4, tomaban la Nationale 7 para llegar en 2 días a la costa azul.

La incorporación de las vacaciones pagas, como derecho de todos los trabajadores, sumado a la aparición del automóvil, permitió que miles de personas tomaran esta ruta para dirigirse al sur de Francia. Además, el paisaje se modificó y aparecieron estaciones de servicio, hoteles y por supuesto infinidad de propuestas gastronómicas, una de las principales atracciones de esta A7.

Entre los más destacados encontramos aún “La Pyramide”, un restaurant que abrió en 1925 en Vienne bajo el mando del chef Fernand Point o el prestigioso restaurant familiar “Les frères Troisgros”, frente a la estación de tren de Roanne, que hoy cuenta con tres sucursales donde la central se convirtió en un café-restaurant-almacén. Ya por 1921, Eugénie Brazier era pionera en Lyon con su establecimiento “La Mère Brazier”, a pocos metros de la N7. En 1936, en Valence, abría “Maison Pic” por el chef André Pic. Hoy, este establecimiento está bajo el mando de su nieta, Anne-Sophie Pic y cuenta además con un hotel 5 estrellas y una escuela de cocina. Continuando hacia el sur, se puede hacer otra parada gourmand en Montélimar, la ciudad del nougat, donde en los años 60, quienes trabajaban en este rubro enviaban a sus empleados a vender golosinas a los turistas mientras esperaban avanzar atascados en los embotellamientos propios del recambio turístico.

En 1962, el reconocidísimo chef Paul Bocuse abre “L´auberge du Pont de Collonges” a tan sólo unos kilómetros de Lyon, un excelente lugar para hacer un alto en el camino y restaurar el cuerpo! Ya en los años 70 la ruta Paris-Lyon-Marseille es inaugurada y finalizada en 1973 donde las zonas de descanso y los peajes se multiplican. Los tiempos se acortan y el tramo se realizará en tan sólo unas 7 horas. En 1990, el prestigioso Alain Ducasse se hace cargo de la cocina del “Louis XV, Hôtel de Paris” en Mónaco siendo otra magnífica excusa para dirigirse a la Costa Azul.

La emblemática A7 fue además inmortalizada por el juego de cartas “1000 Bornes” (1000 hitos) allá por los años 50 y por Charles Trenet en la misma época con su canción Nationale 7. Para los más nostálgicos, en la ciudad de Piolenc, situada un poco antes de llegar a Avignon, la N7 tiene su propio museo[i] que recuerda todo lo relacionado con esta maravillosa ruta! Ahora sí, armen las valijas, tomen el mapa y Bon voyage!

Paula Ruiz

[i] http://www.avignon-et-provence.com/musees/musee-memoire-de-nationale-7