Cada vez más se promociona comer sano y natural a través de los productos que nosotros mismos podemos cultivar o adquirir mediante productores orgánicos. Es más, una gran cantidad de chefs promueve comer rico, saludable, orgánico y además, productos de estación de sus propias huertas.

¿Será que al crearlas decidieron homenajear a la Huerta del Rey Sol?

Resulta ser que bajo la monarquía de Louis XIV, más conocido como el Rey Sol, se construyó Le Potager du Roi (La huerta del Rey). Estuvo a cargo de dicha construcción Jean Baptiste La Quintinie, un abogado aficionado por la jardinería. Pero este pedido del Rey fue un capricho que hoy les vamos a contar.

Luis XIV

La historia nos cuenta que el tímido Louis XIV forjó su carácter luego de asistir a una fiesta en Vaux-le-Vicomte ofrecida por su ministro de finanzas, Monsieur Nicolas Fouquet. El Rey, completamente deslumbrado por el palacio donde Fouquet vivía, la vajilla de oro que utilizaba y los regalos que ofrecía, quedó muy indignado ya que no podía permitir que nadie fuese más poderoso que él.

Nicolas Fouquet

Proclamado Rey a los 16 años, Louis XIV envió encarcelar a Nicolas Fouquet. Pero además de esa decisión, el Rey contrató a Louis Le Vau como arquitecto, Charles Le Brun para diseñar y pintar el majestuoso château de Versailles, a André Le Nôtre para diseñar su jardín y a La Quintinie para la creación de su huerta. No es casualidad que todos ellos habían trabajado para Monsieur Fouquet. Ahora, bajo las órdenes del Rey, se disponían a ser partícipes de la construcción de uno de los castillos más admirados en todo el mundo.

Hacia comienzos del siglo XVII, el terreno donde hoy podemos visitar Versailles, no era más que una ciénaga donde el Rey Louis XIII, padre del Rey Sol, solía ir a cazar. Sin embargo, resultó apto para semejante construcción.

Potager du roi

La creación del potager (huerta en francés) demoró 6 años y los logros fueron inéditos para la época. Utilizando estiércol fresco proveniente de los establos, aprovechando las distintas exposiciones, creando refugios de vidrio con campanas, La Quintinie podía obtener productos fuera de estación para satisfacer al Rey durante todo el año, tal como frutillas, melones, cerezas, duraznos, pepinos, gran variedad de zapallos, repollos, alcauciles, rabanitos, membrillos, hierbas aromáticas… etc, etc, etc!

La variedad de peras « Bon-Chrétien » (Buen Cristiano) solían ser ofrecidas como regalo y enviadas a las personalidades más importantes del mundo. Las arvejas, adoradas por el Rey Sol, las enviaba a las grandes damas de la sociedad, como así también las frutillas.

De la huerta real, se alimentaban diariamente 1400 personas (todo el personal que allí habitaba) además las visitas que acudían a visitar al rey.

En general, la producción estaba a cargo del personal de bouche (boca), o sea, los actuales chefs. Ellos preparaban los guisos, buñuelos de verduras, pirámides de frutas para satisfacción del Rey. Y cuando éste se ausentaba, La Quintinie tenía que velar por que los productos de la huerta llegasen a donde fuese que el Rey se encontraba.

Los productos considerados indignos eran ofrecidos a los indigentes a través de un pasillo llamado “Público”.

Era en los departamentos de la Reina, en la antesala llamada “Le Grand Couvert” (el gran cubierto) que tenían lugar las comidas públicas donde sólo cenaba el Rey con su familia pero al que podían asistir todos los cortesanos para observar el riguroso y fastuoso ritual que se desplegaba: una ceremonia completamente calculada, un verdadero baile entre las cocinas y la mesa del Rey. A él, llegaban varios servicios entre sopas, guisos, carnes asadas con ensaladas, postres y confituras, pirámides de frutas… Más que un ritual, un estilo de vida.

También, dentro de los jardines, se encuentra L´Orangerie, un espacio con naranjos, una de las frutas preferidas del Rey. Traídos en esa época desde China, había infinidad de especies. Y frente a los fuertes perfumes de almizcle que se utilizaban para la época, el Rey elegía la Flor de Naranjo, un aroma suave y dulce, del cual se enorgullecía cuando solía llevar a pasear a sus visitas oficiales.

La organización de las comidas evolucionará mucho en Versailles y aportará cambios culinarios y sociales.  La creación del potager fue todo un éxito que le valió el reconocimiento del Rey a La Quintinie y la fama mundial a este espacio verde de pura innovación. Hoy en día funciona la ENSP, Escuela Nacional Superior de Paisaje, y tienen el reconocimiento de ser monumento histórico y jardín remarcable cuyos jardineros se encargan de perpetuar la magia obtenida tantos siglos atrás.

La huerta del Rey hoy día

Por Paula Ruiz