La gastronomía es considerada por muchos toda una obra de arte. Y resulta ser que con tantas técnicas, sabores y colores que se despliegan, los chefs (y por qué no los aficionados de la buena cocina también) convierten sus platos en obras de arte. Y ellos, los artistas!

Desde la Antigüedad, y sobre todo a partir de la Edad Media, la importancia en la presentación de los platos se tornó en una tarea muy minuciosa. La comida comenzó a ocupar un lugar más que importante y ya no sólo era una cuestión de supervivencia, sino de puro placer, placer para el estómago y para los cinco sentidos!

Es por ello, que los pintores comenzaron también a dejar plasmadas estas escenas a través de sus obras, ya sea con escenas cotidianas o con pinturas que reflejaban los platos preparados o parte de los alimentos que se consumían. Era un reflejo de lo que sucedía en la sociedad y muchas veces marcaba las diferencias entre los más pudientes y los menos.

Una obra que refleja muy bien su época es “Las muy ricas horas del Duque de Berry” (1410), un Libro de horas con muchas ilustraciones que además contiene plegarias para ser recitadas por los fieles laicos. Fue encargado por el Duque Jean de Berry a los Hermanos Limbourg, Herman, Paul, y Johan quienes eran los más célebres miniaturistas de su época y, aunque eran de origen neerlandés realizaban sus labores en Francia. En la actualidad se conserva en el Museo Condé de Chantilly, en la región de Picardía.

Este libro de horas se considera el manuscrito ilustrado más importante del siglo XV y contiene 206 hojas con 131 miniaturas que representan los meses del año y las labores que se realizaban según la época, la mayoría relacionados con tareas agrícolas. La medida es de 290 mm x 210 mm. Las ilustraciones de los meses son consideradas muy innovadoras y reflejan los placeres de la nobleza como contrapartida a las labores agrícolas que ejecutaban los campesinos. Cada ilustración, a su vez, está coronada con un hemisferio apropiado al mes, donde también se encuentra Helios (Dios del Sol en la mitología griega quien conduce un carro tirado por caballos alados), y los signos del zodíaco. Los colores presentes en las ilustraciones son muy estridentes, típico del final de la Edad Media, rompiendo con los tonos tenues y delicados de la etapa anterior siendo el color predominante el azul que se asemeja al heráldico francés.

 

El mes de enero, en particular, representa la vida opulenta llevada por el Duque, reflejando los deliciosos manjares, las bandejas opulentas, la fina orfebrería utilizada para tal caso y los regalos que solía ofrecer Jean de Berry pero que también le gustaba que le hagan. El Duque, un hombre muy vanidoso, está representado en el centro de la mesa y se dice que también los hermanos Limbourg forman parte de su propia obra. El resto de los invitados se ubican según su jerarquía alrededor del anfitrión teniendo mejor acceso a los platos ofrecidos. Se utiliza una mesa tipo caballete, mantelería, copas individuales y algunos cuchillos para cortar las piezas que se tomarán con la mano. Recordemos que el uso de los utensilios (y las buenas maneras) llegará en el Renacimiento.

Una bella obra de arte que valdrá la pena disfrutar si visitan la biblioteca del Museo Condé situado dentro del Castillo de Chantilly, un lugar lleno de historia y magnífica belleza. Una razón más para ir? El restaurant La Capitanerie se encuentra en el corazón del castillo y fue alguna vez el escenario donde el gran Chef François Vatel creó los más deliciosos platos para el Príncipe de Condé.

Paula Ruiz

 

i Un Libro de horas (también denominado Horarium; Livre d’heures [livr ‘dœr]) es uno de los más comunesmanuscritos iluminados de la Edad Media. Cada libro de horas es único, debido a que es un manuscrito elaboradoen exclusiva para una persona en concreto (generalmente de la nobleza), este tipo de documento suele contener textos de rezos, salmos, así como abundantes iluminaciones, todo ello haciendo siempre referencia a la devoción cristiana. Libro de Horas

ii http://www.domainedechantilly